Jenny: Oye, ¿Te puedo preguntar algo?
David: ¿Cómo quieras y cuándo quieras? De todos modos, estoy aquí para escucharte.
Jenny: Eh, ¿Intentas conquistarme ó algo así?
David: ¿Cómo ó por qué lo dices?
Jenny: Te pregunto, porque me da esa impresión.
David: Podría decirse.
Jenny: ¿Cómo que podría decirse?
David: Sí, podría ser tal vez; si así lo quieres.
Jenny: (Risa) Pues, me estás tirando la onda desde la primera vez que hablamos.
David: (Risa) Claro, a las pruebas me remito; me declaro culpable para que me encierres en una celda de tu corazón. No, no me puedo resistir a tu mirar.
Jenny: ¿Y por qué a mi mirada?
David: Me gusta mucho; es la musa que me inspira.
Jenny: Aww...
David: ¿Qué pasa?
Jenny: Nada. Es que eres bien tierno y así.
David: ¿Cómo, nunca has escuchado a alguien ser así por ti, sin siquiera conocerte en persona?
Jenny: Así es...
David: ¿Encerio nunca?
Jenny: Bueno sí, pero no tanto.
David: Entonces, no sé que pasa por sus cabezas; a lo mejor tienen heces en vez de neuronas. Algunas personas no lo hacen seguro por timidez. Pero yo no la tengo, así que mejor te la expreso en el lienzo de tu piel con la tinta de un clavel, la frase: "Te amo sin importar nada en el mundo".
Pero, no dejes a este poeta loco al amparo de las manos del suicidio de la esperanza; darle un poco de vida, no le quites tus ojos pues sin ellos, ese poeta ya no podrá ver el mundo.
Jenny: No te preocupes, no te dejaré de hablar.
David: Pero, yo no quiero que me hables, es más me gustaría escuchar tu silencio y así apreciar más tu facial. Pues, que el viento acaricie tu cabello y que bese tus mejillas; pues he liberado mi esencia para que se pegue a él, y viaje hasta dónde te encuentres. Y pueda tocarte sutilmente tal cual pétalo de rosa.
Jenny: Aww...
David: Oye, tú lo sabes perfectamente, como siempre te lo he dicho: "Yo, nunca podría hacerte daño, no está en mi ser golpear una flor, la cual puede mostrar el camino de vuelta a la cordura perdida. Nunca lo haría, no sería mi intención; primero derramar una lágrima de ácido antes de hacerlo".
Jenny: Aww...
David: Me encanta que digas: "Aww..." Mirada fija que a mi corazón deja inerte, por favor, ante mi hazte presente, has caer tu vida en aquel jardín del Edén muerto; reflorece las flores que se marchitaron con mis lágrimas. Tú, sólo tú, a la cual de rodillas caigo postrado, poniendo mi mirada abajo apocado.
Jenny: Es hermoso lo que dices la verdad.
David: Pero esa belleza será opacada por ti, mi bella flor de loto.
Jenny: Encerio me pones roja.
David: A mí igual.
David: ¿Cómo quieras y cuándo quieras? De todos modos, estoy aquí para escucharte.
Jenny: Eh, ¿Intentas conquistarme ó algo así?
David: ¿Cómo ó por qué lo dices?
Jenny: Te pregunto, porque me da esa impresión.
David: Podría decirse.
Jenny: ¿Cómo que podría decirse?
David: Sí, podría ser tal vez; si así lo quieres.
Jenny: (Risa) Pues, me estás tirando la onda desde la primera vez que hablamos.
David: (Risa) Claro, a las pruebas me remito; me declaro culpable para que me encierres en una celda de tu corazón. No, no me puedo resistir a tu mirar.
Jenny: ¿Y por qué a mi mirada?
David: Me gusta mucho; es la musa que me inspira.
Jenny: Aww...
David: ¿Qué pasa?
Jenny: Nada. Es que eres bien tierno y así.
David: ¿Cómo, nunca has escuchado a alguien ser así por ti, sin siquiera conocerte en persona?
Jenny: Así es...
David: ¿Encerio nunca?
Jenny: Bueno sí, pero no tanto.
David: Entonces, no sé que pasa por sus cabezas; a lo mejor tienen heces en vez de neuronas. Algunas personas no lo hacen seguro por timidez. Pero yo no la tengo, así que mejor te la expreso en el lienzo de tu piel con la tinta de un clavel, la frase: "Te amo sin importar nada en el mundo".
Pero, no dejes a este poeta loco al amparo de las manos del suicidio de la esperanza; darle un poco de vida, no le quites tus ojos pues sin ellos, ese poeta ya no podrá ver el mundo.
Jenny: No te preocupes, no te dejaré de hablar.
David: Pero, yo no quiero que me hables, es más me gustaría escuchar tu silencio y así apreciar más tu facial. Pues, que el viento acaricie tu cabello y que bese tus mejillas; pues he liberado mi esencia para que se pegue a él, y viaje hasta dónde te encuentres. Y pueda tocarte sutilmente tal cual pétalo de rosa.
Jenny: Aww...
David: Oye, tú lo sabes perfectamente, como siempre te lo he dicho: "Yo, nunca podría hacerte daño, no está en mi ser golpear una flor, la cual puede mostrar el camino de vuelta a la cordura perdida. Nunca lo haría, no sería mi intención; primero derramar una lágrima de ácido antes de hacerlo".
Jenny: Aww...
David: Me encanta que digas: "Aww..." Mirada fija que a mi corazón deja inerte, por favor, ante mi hazte presente, has caer tu vida en aquel jardín del Edén muerto; reflorece las flores que se marchitaron con mis lágrimas. Tú, sólo tú, a la cual de rodillas caigo postrado, poniendo mi mirada abajo apocado.
Jenny: Es hermoso lo que dices la verdad.
David: Pero esa belleza será opacada por ti, mi bella flor de loto.
Jenny: Encerio me pones roja.
David: A mí igual.
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